no espero que asientas ni aceptes.
No es necesario una reacción.
Me basta decirte y que sepas.
Aunque me equivoque y no me quieras.
Aunque seamos imposibles para el uno al otro.
Esa es la ventaja del tiempo que nos separa. Porque con el tiempo ocurre la resignación y después de eso no queda nada.
No es nada más que un sueño que habita en el corazón.
S
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