sábado, junio 15, 2013

Entrañable

Entrañable. Te dejabas extrañar. Pasaban días sin verte y cuando te veía andabas a paso lento platicando con otra amiga. Y me quedaba pensando, si sería sólo una amiga o algo más. Digo, después de todo así empezamos tu y yo.
Resignada a no tener ni tu amistad empece a hacer lo único que se me ocurría para mejor no pensar en ti. Soy fiel a la frase 'un clavo saca a otro clavo' y así procure que fuera. Por un tiempo, hablaba breve pero casi a diario con un compañero de clase. Tenía los ojos más azules que había visto tan de cerca hasta entonces. Nos gustaba hablar de música y hasta llegamos hablar por teléfono un par de veces pero los temas que abordamos no tocaban profundidades existenciales. Sus ojos se agrandaban cuándo me veía y me sonreía tímidamente, pero jamás me invito a salir, por lo que la amistad se quedo en la zona amistosa.

lunes, junio 10, 2013

Hay amores...

El amor va y viene y en mi caso solía llegar con cierta frecuencia y así tan pronto llegaba también se iba. Elusivo, pero creía en el. Por eso, debí haber tomado nota del consejo que me dio un buen amigo. 'Prefiero hacer amistades en ves de enamorarme, porque a un amigo nunca le dirás adiós' y tenía razón. Ojalá me hubiera advertido que no me enamora de el. Pero fue mi sentencia amarlo bajo la luz de luna en el estacionamiento de la pista de hielo. Como no quererlo un poquito más si me tomo de la mano todo el tiempo sin dejarme caer? Algo en sus ojos me decía que también me quería y me lo confirmaron sus besos dos semanas después cuando fue a buscarme a casa y salimos a caminar por el barrio y me confeso que guardaba por dentro un enorme cariño por mi. Y en ese instante me quiso igual y tanto como yo a el. Fui feliz, sueño realizado, logre lo que me había propuesto desde que le hablé. Fuimos importantes y lo que empezó como una amistad se convirtió meses después en un romance muy sensual. Nos veíamos con más frecuencia y no desperdiciamos el tiempo juntos. Me visitaba, y acariciaba como nadie lo había hecho hasta entonces. Pero pese lo bien que la pasamos poco a poco se fue distanciando de mi. Y término hiriendo mi corazoncito que lo adoraba, no sólo por su físico si no por la amistad que forjamos antes de lo físico. Lo quería por su inteligencia y sensibilidad a la vida. Y supongo que el amor que me tuvo no fue tan grande ni tan fuerte. Y las visitas se hicieron menos hasta que lo confronte y le pedí una explicación. Pero su silencio me lo dijo todo y yo rompí la relación. Y llore como una Magdalena esa tardé y en la noche me llamo para saber como seguía y fingí estar de mil maravillas, y parece que se la creyó porque fue la última vez que hablé con el por teléfono. No volví a llorar por el, y salí a comprarme un cepillo dental nuevo, teñí el pelo y vestí con ropa nueva. Empece una nueva rutina porque solo así podría convencerme un poquito que ya no lo quería y de modo que cuando me viera en la escuela notase que se perdió lo mejor por venir y que yo era mejor persona sin el y no fue parte de mi transformación aunque tenia todo que ver. Cuando nos vimos no le negué la palabra y me dijo que le gustaron mis cambios, y le di las gracias pero de nada servia saberlo pues no sentí esa satisfacción y opte mejor por no tomar en cuenta su opinión pues de todos modos seguiría todo igual. No habría vuelta atrás el daño estaba hecho y mi orgullo me impidió perdonarlo todavía. Convencida que mi amor culmino la última noche que hablé con el, ese verano viajé con mis padres y hermanos de vacaciones a México en carro. La decisión no fue mía pero me sirvió de mucho ese viaje. El camino y el viaje largo me ayudaron a dejarlo atrás literalmente. Confieso que Soñé con el una sola noche, y desperté cuando escuche su voz susurrar a mi oído 'Porque te fuiste sin decir adiós?' Y ahora comprendo que cumplía una promesa que alguna vez le hice, y a la vez; el verdadero adiós es aquel que no se dice, que simplemente sucede sin más preámbulos y nada más.