lunes, septiembre 28, 2015

miércoles, septiembre 16, 2015

Mal mes.

Septiembre,  me haces llorar. 
Te llevaste a mi amigo, alma noble que nunca hizo daño a nadie. 
Pésimo mes, no te quiero. Mejor vete y devuélveme a mi amigo fiel, a quien extraño, a quien no olvido ni quiero olvidar. 
Quiero sufrir todos los días. Sin pausa, porque cada día que pasa se aleja mas aquella mañana que lo vi salir de casa y no volvió. 
Le hubiera dado cien años mas si fuera Dios...
Se fue mi amigo, se fue...
Su recuerdo vive en mi pecho, y si él sueña allá donde este, ojalá se acuerde tantito de mi...

jueves, septiembre 10, 2015

Cada día me acerco mas a mi mortalidad         Y nadie se da cuenta que todos los días morimos un poco. Primero se fueron los abuelitos, y siguieron  los demás. Se reúnen en un parque y comparten platican ríen y esperan a los nuevos invitados.  Saben que los vamos a alcanzar, mañana. 

domingo, septiembre 06, 2015

Nada volverá a ser como antes.

Káiser, ha llovido todos los días desde que te fuiste. A partir de ti, Ningún día volverá a ser igual. Todos rechazan la nueva rutina y nadie se quiere acostumbrar a tu ausencia. 
Fuiste adorado, consentido y bien cuidado. Káiser tu casa esta triste, haces falta en ella y nuestro corazón esta abatido. Pedirte que vuelvas suena ilógico. Pero este vacío solo lo llenas tu. 

miércoles, septiembre 02, 2015

Mi adorado Káiser:

Antes de despertar soñaba con Káiser. Un vecino tomo interés en su caso y nos propuso una terapia a base de medicina y vitaminas para rehabilitarlo. Káiser camino a la esquina de la calle y se desfilaba como todo un campeón. Creí que lo peor ya pasó y se quedaría mas tiempo pero desperté y la realidad me dolió mucho, solo soñaba. 

Esta mañana pase por su casa a saludarle sabiendo que seria la última vez que podría. Que injusta es la vida cuando se va escapando de a pocos y de golpe. Parte de mi desearía que todo vuelva a ser como antes pero no será igual sin Káiser. 
Hasta su último suspiro fue fiel. Ilumino nuestros días 11 años. El rey de la casa, el amigo fiel e incondicional de la familia, bello Káiser te has ido a una nueva aventura donde ya no y hay dolor ni sufrirás. Toda la casa me recuerda a ti, dejaste tu esencia imborrable en cada rinconcito y cada esquina. Lloro porque te extraño, y porque no fueron suficientes los cariños que te hacia, ni caricias que te daba, todo gesto fue Incomparable a tu nobleza y lealtad. Hasta que nos volvamos a ver mi bello Káiser. Estaremos contigo en un abrir y cerrar de los ojos. Te lo prometo.