miércoles, abril 23, 2014

El verano que no te llame.

Ese verano regrese a México y no te busque, aunque lo hubiera hecho si no tuviera alguien más que me acompañaba. Pero cuando regrese de mis vacaciones te escribí para decirte que estuve por allá, me contestaste mal, y reprochaste por no haber levantado el teléfono para saludar, habiendo tantos teléfonos en la ciudad para hacerlo. Y tenías razón, lo pude haber hecho, pero no quise abrir esa posibilidad de encontrarme contigo y serle infiel a quien tanto quería. Porque sabía muy bien que al vernos surgirían viejos y gratos recuerdos imposibles de olvidar. Después de hacerme sentir culpable me dedicaste una canción de los hombres g 'temblando' que llego a conmoverme y creí en ese instante que sería posible que me quisieras aunque siempre sabía que lo nuestro fue un romance pasajero de adolescentes. 
La verdad era que pese que me gustabas un montón, lo que fue entre nosotros se sentía mejor como el recuerdo de un tímido primer beso sentados en una banquita en Coyoacan, con el atardecer sobre nuestros hombros, apreciando el aroma de tu colonia, otra de mis debilidades. 

No hay comentarios.: