Te fuiste por el mundo sin mi, porque viste que no merecía una explicación. Y si me la diste, fue solo para sacarte del pecho el remordimiento de ocultarlo y así poder explorarlo sin tener mi presencia en tus pensamientos. No te culpo. No teníamos mucho a nuestro favor más que un manojo de visitas y encuentros, pero eso si, que encuentros. Quien me diga porque lo dejaste ir? No lo sé. Tal vez esta vez le hice caso a mi orgullo no merecías que luchara por mantener ese fuego vivo o tal vez ya había emprendido el mismo camino que tu pero en otra dirección. Tal vez ya no te quería tanto ni más que tu a mi.
Nos rendimos al punto de no poder mirar atrás. El camino es y continúa en otra dirección. Pero si alguien me pregunta por ti, habrán muchas cosas buenas para recordar. Y así cerrar el baúl de los recuerdos sin querer volver atrás.
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