Entrañable. Te dejabas extrañar. Pasaban días sin verte y cuando te veía andabas a paso lento platicando con otra amiga. Y me quedaba pensando, si sería sólo una amiga o algo más. Digo, después de todo así empezamos tu y yo.
Resignada a no tener ni tu amistad empece a hacer lo único que se me ocurría para mejor no pensar en ti. Soy fiel a la frase 'un clavo saca a otro clavo' y así procure que fuera. Por un tiempo, hablaba breve pero casi a diario con un compañero de clase. Tenía los ojos más azules que había visto tan de cerca hasta entonces. Nos gustaba hablar de música y hasta llegamos hablar por teléfono un par de veces pero los temas que abordamos no tocaban profundidades existenciales. Sus ojos se agrandaban cuándo me veía y me sonreía tímidamente, pero jamás me invito a salir, por lo que la amistad se quedo en la zona amistosa.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario