Reconocí algo en tu mirada que te gusta esa mujer. Observe tu sonrisa al hablarle, tal como me sonríes a mí, y en tus ojos ví que la deseas, como a mi. Así es como tus ojos me traicionaron. En segundos la duda se transformó en celos y mi cariño se fracturó, el dolor se apoderó de mi y entendí que no tiene sentido perder la paz y calma por un cariño que incomoda.
Y concluí que te prefiero como mi gran amigo a mi gran amor...